La Travesía de Breif

1.2-Desastre.

Los tres encapuchados atravesaron el bosque blanco con destino al valle blanco, la pequeña aldea a los pies de la cadena montañosa de “La Espina”. El panorama que encontraron fue desalentador: cabañas quemadas al punto de no ser más que cenizas, animales muertos por grandes cortes de espada o directamente carbonizados por el fuego, los pobladores en su mayoría estaban muertos por heridas de combate, otros menos afortunados estaban agonizando con la mayor parte del cuerpo quemado.
—Esos tipos estuvieron aquí, eso es seguro —Dijo uno de los tres, con una voz seseante—.
—Realmente no puedo perdonar a ese tipo. Ya perdí la cuenta de cuantos pueblos vimos arrasados así a causa de sus ambiciones —Dijo la de menor estatura del grupo, con una clara voz femenina llena de dolor y odio—.
—Me parece escuchar quejidos entre los escombros, debe quedar gente con vida aun —Dijo el tercero, con una voz profunda y espectral—
El grupo corrió para pasar rápidamente la distancia entre el bosque y la aldea, al llegar a esta siguieron la voz llena de dolor de una joven niña, no tardaron mucho hasta encontrarla bajo algunos escombros restantes de una chimenea de piedra. Los tres se apresuraron a remover las rocas que aprisionaban a la joven, una vez liberada vieron con mucha lástima en sus ojos el estado en el que se encontraba: tenía quemaduras tan severas que se podían ver sus huesos chamuscados atreves de su carne, sus ojos habían explotado y la piel en todo su cuerpo estaba hecha tiras si es que no se había derretido junto con sus músculos.
Pero para sorpresa de los tres la jovencita aun podía hablar y de alguna manera sabía que estaba frente a otras personas -posiblemente por algún rastro efímero de sensibilidad que le dijo a su cerebro que ya no estaba siendo aplastada por las rocas-.
—Él nos atacó, él y sus discípulos vinieron a llevarse a mi hermano, mi hermano Breif —Dijo la niña, con mucho esfuerzo—
—Trata de no hablar linda, tu estado es grave. No hagas más difícil tus últimos momentos —Dijo la chica del grupo, tratando de sonar relajada—
—No, si muero sin decir nada, no me lo perdonare en mi otra vida.

— ¿Qué tienes para decirnos niña? Nosotros somos un grupo de viajeros que realizamos trabajos a cambio de dinero o alguna otra recompensa, podríamos cumplir tu último deseo —Dijo el tipo de la voz espectral—.
— ¿Mi último deseo? Bien, yo misma puedo sentir como mi vida se escapa. Mi petición para ustedes es que rescaten a mi hermano, y lo cui —Dijo la niña, deteniéndose abruptamente al final—.
La niña se esforzó lo más que pudo para decir sus últimas palabras, ellos no tenían motivo para seguir perdiendo el tiempo. La chica de menor estatura fabrico palas hechas de hielo para los tres, ellos se dispusieron a cavar tumbar para todos los pobladores.
El día enteró pasó haciendo lo que ellos creían correcto. Una vez terminado el trabajó los tres se recostaron a los distintos lados del altar de piedra que construyeron para aquella jovencita. Sin mirarse entre ellos podían sentir lo que el otro pensaba.
—Tenemos una misión jóvenes —Dijo la voz espectral—.
Los tres se pusieron de pie y se encaminaron hacia el bosque, dejando atrás el montículo de piedras chamuscadas mientras cargaban un fuerte sentido del deber en su espalda. Pero más que deber, lo que cada uno de ellos parecía ansiar era…
…La venganza.

Att: Black Argon (todos los derehcos reservados)
(Novela disponible en Tumanga Online)

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