La Travesía de Breif

2.1-Vendaval, el pueblo que nada ve.

El grupo de tres llegó al pueblo que se levantó a las faldas del pico Notera; Vendaval, una pequeña comunidad de no más de seiscientos habitantes que; se presume, fue una de las más grandes ciudades en el periodo heroico del continente. Pero con la caída de estos a manos de Viseral y la llegada del invierno eterno gran parte de sus construcciones fueron arrasadas y su gloria de los tiempos heroicos de verano le fue arrebatada por el cruel invierno. Muchas ruinas aun pueden encontrarse en  los campos y bosques aledaños a la ciudad, como prueba de sus tiempos dorados.
La ciudad se veía casi derrumbada, las personas no tenían mucha energía por vivir, y si no fuera por el centro de la misma donde se concentraba el mercado –de las cosas que eran accesibles para este pueblo- este no sería distinto a un pueblo fantasma.
Los tres caminaban encapuchados por la calle principal, que unía la entrada con el centro del pueblo en un tramo no mayor a ochocientos metros, los locales miraban a los extranjeros con desconfianza y se podría decir que hasta repudio. Luego de avanzar unos cuantos metros, el grupo entro en una edificación de madera, de apariencia vieja y algo maltratada por el duro invierno, en la puerta decía “alojamiento por noche cuatro coronas”. El interior constaba de un mostrador de madera donde un hombre viejo, arrugado cual pasa y encorvado como árbol que creció en un campo ventoso, atendía pedidos de habitaciones y bebidas, detrás de él se alzaba una estantería de madera de roble, repleta de botellas licor añejo, algunas se veían vacías, otras destapadas y a medio vaciar y otras se veían tan caras hasta el punto que sería un desperdicio pensar en abrirlas.
Frente al mostrador, y ocupando el espacio restante de la sala, había una serie de mesas a modo de taberna, muchos hombres se encontraban ahí en ese mismo momento. Ellos se veían cansados, con rostros rudos y piel muy demacrada, tanto por el frio como por el trabajo que hacían, que a simple vista se notaba que era la minería de gemas de la montaña. En la pared del fondo, frente a la puerta de entrada había una fogata-chimenea-asador, que cumplía la función de calentar el ambiente mientras cocinaba una Bufarata joven, aderezada en miel, vino y especias, el olor de la carne aderezada y asándose inundaba el ambiente, junto con el calor que emanaba  el asador.
Apenas los tres cruzaron el umbral de la puerta, pudieron sentir miradas de desprecio desde todas las direcciones, obviamente no eran bienvenidos. Pero no les importó la aparente hostilidad de los locales, ellos solo querían tener un lugar para establecerse durante la misión y comida para recuperarse del viaje de cuatro días que hicieron mientras seguían el rastro de Viseral y Breif.
—Buenas noches bien hombre, yo y mis compañeros estamos buscando una habitación con tres camas, de ser posible pagaremos dos semanas de alojamiento por adelantado, y comida y bebida diaria también. ¿La tarifa son cuatro coronas por noche no? —Preguntó amablemente el de la voz espectral—.
—Esa es la tarifa para locales amigo, los extranjeros tienen que pagar ocho por noche y cada uno paga tarifa, sin importar que se alojen en la misma habitación, con la comida no se hagan problema, está dentro de la tarifa —Respondió el viejo encorvado desde atrás del mostrador—.
— ¡Oiga viejo, eso es una estafa! —Vociferó enojado el más alto del grupo—
— ¡Quiero Uren! Esta es su posada y son sus exigencias, no tenemos porque reclamarle, pagare la tarifa de dos semanas por los tres —Dijo la de menor estatura mientras sacaba una bolsa llena de monedas—.
El viejo, astuto como un zorro y arrugado como una pasa, abrió la bolsa y contó que no faltara una sola moneda, luego de cerciorarse miró a la chica que le dio las monedas, de la cual solo se podía ver su mandíbula y cabello que salía de la capucha y caía por sus hombros, luego dio una mirada a los otros dos y sonriendo de par en par, dejando al descubierto sus encías faltas de dientes les entregó una llave y les dijo:
—Segundo piso, del lado derecho del pasillo, habitación nueve, tiene tres camas con sus respectivas cobijas. La Bufarata estará en unas horas más. En el piso de abajo tenemos unos baños al estilo de Ashaai, por si quieren recuperarse de su viaje. Bienvenidos a la pocilga del minero borracho —Dijo el viejo mientras se cruzaba de brazos—.
— ¿Pocilga del minero borracho? ¿A qué se debe el nombre? —Dijo el alto del grupo—.
— ¡A esto imbécil! —Gritó un minero mientras arrojaba un vaso de madera—.
El vaso impacto en la cabeza del alto, por suerte estaba vacío, pero el sonido hueco del golpe provocó que los mineros estallaran en risas, así como el dueño del local, la chica que hacía de camarera y contralaba la carne en el asador y… sus compañeros de viaje.
 —Jajaja ah te jodieron Uren —Se burlaba el de la voz espectral—.
—Jajaja vamos flaquito ríete un poco —Se burlaba la de menor estatura—.
— ¡Imbécil! ¡¿Te crees muy gracioso?! —Gritó el alto, una atmosfera de silencio reino en ese mismo instante, pero no era por la sorpresa de la reacción violenta, si no porque él desapareció de un momento a otro—.
—Tss, nunca puede tomarse a bien una broma —Dijeron los dos encapuchados al mismo tiempo—.
Inmediatamente después el minero que lanzó el vaso fue estampado contra la mesa de roble debido a que el alto del grupo, al cual llamaron Uren, cayó repentinamente sobre él, impactando sus pies llenos de lodo contra la cabeza llena de polvo del hombre que había arrojado el vaso. Dicho golpe fue tan brusco que la mesa se rompió, el minero quedó inconsciente y los amigos de este, que celebraron la broma, se veían poco dispuestos a vengar a su camarada.
Uren luego de ver como el grupo de borrachos hombres se calmó, caminó hacia sus amigos y le arrebato la llave a la de menor estatura, luego se dirigió al segundo piso donde estaba la habitación.
—Yo pagaré la mesa jeje —Dijo la chica al viejo, mientras sacaba más monedas—.
Luego de pagar, los dos encapuchados fueron al piso de arriba al encuentro de su amigo, al entrar vieron la habitación, de madera –al igual que el resto de la edificación- barnizada, con las tres camas juntas y bien acobijadas, un pequeño baúl y una ventana que daba hacia el bosque. Las botas embarradas de Uren estaban a un lado de la puerta, su capa estaba sobre el baúl junto con su armadura ligera y sus dos espadas las cuales siempre lleva en la cintura, pero por algún motivo siempre usa solo una a la hora de luchar.
El gigante de metro ochenta, piel blanca, cabello negro y largo, cuerpo delgado y notablemente trabajado para la lucha y las largas caminatas, se encontraba acostado boca abajo sobre la cama, vestido con pieles y abrigos polares y notablemente deprimido por la pesada broma que los desconocidos le jugaron.
—Vamos viejo, no puedes deprimirte por todo —Dijo el de la voz espectral—.
—Es verdad Uren tienes que tener un poco más de humor —Dijo la chica mientras se sacaba las botas y la capa— recuerdo cuando te uniste al grupo, eras bastante serio y no soportabas una sola broma, bueno al menos ahora eres capaz de bromear entre nosotros, aunque te llevo tiempo.
Él no respondió. Luego de terminar de sacarse las botas, la chica; de metro sesenta, cabello marrón pero con las puntas blancas –lo que es señal de la magia de hielo- cuerpo delgado pero visiblemente adaptado a las condiciones en las que vivía, piel morena y algo maltratada, ojos color violeta oscuro, nariz fina y labios gruesos, se acercó a su compañero el cual parecía estar deprimido, pero al estar más cerca de él pudo escuchar… sus ronquidos.
—Este animal está durmiendo. ¡Ey! ¡Fémur! Iré a ver qué tal son los baños de Ashaai que mencionó el viejo ¿Qué harás tú? —Preguntó la chica mientras se ponía el pequeño bolso –que era un estomago de lagarto de vapor el cual contenía pertenencias intimas- al hombro—.
—Nafer, por favor no te olvides que tenemos una misión que hacer —Dijo la voz espectral mientras se sacaba la capucha— Iré a ver la falda de la montaña, necesito examinar el camino al castillo donde tienen al chico.
—Lo sé huesudo, pero no hay nada de malo, ese animal se puso a dormir y seguro después va a querer darse un baño también, es lo mismo para mí. Llevamos siguiéndole el rastro a Viseral y Breif cuatro días, deberíamos estar felices de que al fin pudimos dar con ellos. Además no tiene nada de malo —Dijo Nafer, haciendo un reclamo lógico— Tu también deberías tomar un baño de vez en cuando.
— ¡Yo ya estoy muerto! ¡Mujer insolente! No necesito un baño.
—Se te van a pudrir los huesos…
—Pues consigo otro cadáver y ya.
—Tss, pesado. Ya regreso —Dijo Nafer mientras cerraba la puerta para irse—.
El tercero, es nada más ni nada menos que un ente feerico, una entidad constituida por poder mágico el cual concentró la personalidad de su ser en vida y por eso fue capaz de sobrevivir luego de la muerte de su cuerpo original. Los entes feericos son entidades de gran poder mágico y a menudo se los encuentran en bosques, encantando arboles muy ancianos o armas que han cobrado muchas víctimas, ya que tienen un gran peso mágico debido a la sangre que han recorrido sus hojas. En el caso de Fémur, para poder movilizarse el eligió ir encantando huesos de otros humanos, de esa manera es posible pasa el desplazarse y luchar. Pero el tiempo que los entes feericos permanecen en este mundo es hasta que la magia que los compone se agota, para Fémur que pasa su tiempo luchando, este tiempo será relativamente corto, ya que usa magia para defenderse de adversarios y atacar. Él es consciente de esto, pero mientras pueda seguir “viviendo” como lo hizo cuando tenía un cuerpo de carne y hueso entonces él aceptara feliz la idea de morir definitivamente. Esto le da a sus compañeros una idea de que hacia cuando estaba vivo, pero su identidad real es un completo misterio.
Fémur salió de la posada al poco tiempo, iba sin su capucha así que la gente del pueblo esta vez se asustaron y sorprendieron al mismo tiempo, después de todo no es algo común ver a un esqueleto vistiendo un gran abrigo negro con capucha, mientras un espectral humo negro sale de los orificios de su cráneo. Muchas madres apartaron a sus hijos cuando se cruzaban en su camino, Fémur ya estaba acostumbrado a esas reacciones y en muchas ocasiones disfrutaba de pasear por las noches para asustar a niños traviesos y viajeros.
Fémur no tardo mucho tiempo en llegar al pequeño bosque que estaba en las faldas de la montaña, ahí se quedo un buen rato distraído, viendo como las ardillas jugaban y luchaban por algunas piñas que había en el suelo cubierto de ramas y nieve, pero fue en ese rato de distracción que vio algo que lo desconcertó: una de las ardillas, en medio de la lucha por la piña, quedo enredado en una fina red tejida entre dos troncos separados por unos tres metros. La red era tan poderosamente resistente que, a pesar de los bruscos y desesperados movimientos de la ardilla por liberarse, no se rompía. Pero en un principio él pensó que esto seguramente era fruto de una muy experta araña montañesa, pero a los pocos minutos de que la ardilla cayó en la red, sonidos de pasos llenaron el silencio y la calma del bosque. Fémur rápidamente se sacó el abrigo y lo cubrió con ramas secas, luego de eso el espectro de magia que constituía su ser actual abandonó la osamenta, la cual cayó sobre el suelo del bosque, y se metió dentro de un tronco muerto, desde ahí observó la situación.
No pasaron muchos minutos hasta que finalmente la fuente del sonido se mostró, era un hombre pequeño, de cabello negro, portaba una armadura negra y pequeña que solo estaba en su pecho, antebrazos y piernas, llevaba una capa negra y dos espadas cruzadas en su espalda.
«Esa ropa, no es la misma que la de la guardia real, pero definitivamente es un guardia… será el cuerpo de guardias de Viseral?» Pensó Fémur mientras observaba al sujeto, quien se arrodillo para ver a la ardilla.
—Tss, solo es una ardilla. Pensé que eran intrusos tratando se subir a la montaña, que desperdició de mi tiempo —Dijo el guardia de negro—.
«Así que esas redes son un sistema de alerta, este lugar está mejor defendido de lo que esperaba, será complicado llegar al castillo de esta manera» Pensó Fémur.
— ¡Oye tu! ¿Cuánto tiempo piensas seguir escondiéndote? ¿Crees que no te vi en el pueblo antes?
Para su sorpresa, el pequeño guarda se había percatado de su presencia, Fémur, respetando la perspicacia del joven, salió del tronco y volvió a poseer sus huesos. Luego de volver a vestir su abrigó encaro al muchacho.
—Eres muy listo chico ¿Cómo te llamas?
— ¡Soy Koroti! El as de la guardia del señor Viseral. Ahora que te encontré, ente feerico ¡Prepárate para morir ante mi doble empuñadura!
— ¿Kotorro?
— ¡Koroti!
— ¡Ah! ¡Rocoto! ¿Cómo la fruta picante?
— ¿Te estás burlando de mi? ¡¿Costal de huesos?! ¡Mi nombre es Kotorro! ¡Quiero decir, Koroto! ahora ¡muere ante mi doble esgrima!
El chico con problemas para recordar su propio nombre, llevo sus dos manos a su espalda para desenfundar sus espadas, en ese momento Fémur vio como todo el vientre del chico estaba al descubierto, en ese mismo instante la osamenta cargó rápida y furiosa contra el joven, una hoja de sombras se formó en su brazo derecho y al segundo corto en dos a Koroti por el vientre.
Fémur dio una voltereta por el piso luego de cortar en dos a Koroti, al ponerse de pie vio como el joven aun seguía sosteniendo las espadas, pero las puntas de estas se cayeron al suelo luego de ser atravesadas por la hoja de sombras. Fémur se acercó por la espalda del chico, le dio una palmada y la mitad superior de este cayó al suelo. Koroti quien seguía vivo miraba con odio a Fémur mientras vomitaba sangre y no dejaba de sujetar las empuñaduras de sus espadas partidas.
—Mira niño, pensé que eras alguien cuando me descubriste, pero llevar las dos espadas en la espalda, dios mío hombre, me sorprende que no te hayan matado antes. Ósea tu puto vientre me decía “vamos, córtame, se que quieres, lo deseas, estoy blandito tu espada de sombras atravesara fácilmente mi piel” de verdad viejo, que decepción. Agradece que fui yo quien te encontró, tengo un amigo que es un diestro espadachín, si el llegaba a ver tu “mortal doble esgrima” entonces te hubiera partido en dos y luego te hubiera pulverizado el cráneo a golpes. Agg que asco me das, lo peor de todo es que ahora tengo que usar magia para desaparecer tu cadáver ¿Sabes que eso acorta mi tiempo de vida? Que desperdició.
Koroti parecía querer decir algo, sus ojos estaban completamente abiertos y sus cejas fruncidas, sus mejillas hinchadas y sus labios arrugados en un punto. De ellos salían chorros de saliva y sangre mientras Fémur se quejaba abiertamente.
— ¿Qué pasa Kotorro? ¿Quieres decir algo? ¡Ya lo tengo! Durante el viaje recuerdo haber visto una manada de lobos monstruo, podría dejarte por la zona de la manada para que te devoren, la conjuración de un elemental consume significativamente menos magia que un hechizo de fuego o de putrefacción. ¡Sí, eso hare!
Con una seña de sus esqueléticas manos, un pequeño elemental hecho de roca y tierra apareció, luego uno más surgió de la misma manera.
—Escúchenme los dos, lleven a este pedazo de carne inútil a la zona de los lobos, déjenlo ahí y luego regresen a la posada ¿Entendieron?
Los elementales no poseían lengua para hablar, ni pulmones con los cuales almacenar el aire necesario para tal proceso, pero movieron la cabeza de arriba abajo para dar a entender que recibieron las órdenes.
El primero agarró el torso rígido de Kotori, quien seguía vivo haciendo esa mueca graciosa y sin soltar sus preciadas espadas, el otro tomó las puntas cortadas y las clavo en las piernas cortadas del joven, luego levanto estas. Cuando estuvieron bien acomodados el primero inició la marcha, mientras el segundo lo seguía al mismo ritmo. Para evitar que se separaran Fémur ato una parte de los intestinos que estaban en la parte interior con la ropa cortada de Kotori. De esa manera los dos elementales se fueron llevando a ese joven, quien incluso estando partido a la mitad se negaba a morir, pero definitivamente estaba fuera de combate por su propia estupidez.
—Diablos, ese Rocoto incluso estando partido en dos se niega a morir… ¿Usara trampas?
Se preguntó Fémur, mientras volvía a la posada.

Att: Black Argon (todos los derehcos reservados)
(Novela disponible en Tumanga Online)

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